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Photo by Toa Heftiba on Unsplash

Hay zonas del cuerpo a las que solo “escuchamos” cuando el dolor ya nos impide realizar labores cotidianas

Normalmente los masajes son los grandes olvidados a la hora del cuidado corporal y mental, (recordemos que cuerpo y mente van siempre de la mano). Los dolores de espalda, lumbares y cervicales principalmente, o los de pies son los más comunes y la mayoría de las veces derivan en lesiones importantes, fácilmente evitables si les prestáramos un poco más de cuidado.

Fundamentalmente un masaje es una forma de manipulación de las capas de los músculos del cuerpo, profundas y superficiales, por medio de diversas técnicas para ayudar a mejorar las funciones, curar, relajar los músculos y llevar a un estado de relajación al disminuir la excitación moto-neuronal.

Sin embargo, no todos son iguales ni sirven para lo mismo

Hoy queremos hacer un repaso por los distintos tipos de masajes, en qué consisten y cuáles son sus beneficios:

  • Relajante: su intención principal es darle al cuerpo un estado de tranquilidad y descanso mediante los movimientos apropiados.

Se realiza suavemente, con un tacto delicado pero firme. Imprimiendo sobre el cuerpo un ritmo armónico y sin brusquedad. Estos movimientos simulan la frecuencia de la fase REM del sueño, la más reparadora.

Muy indicado en situaciones de estrés, ya que son absolutamente terapéuticos a nivel psíquico y físico. Tonifica el sistema nervioso y disminuye el cansancio. Produce una bajada del tono muscular que ayuda a paliar los dolores tensionales, pero sin perder la capacidad de alerta, ya que mejora la circulación sanguínea y, por tanto, la oxigenación del cerebro.

  • Descontracturante: es importante indicar que este tipo de masaje suele doler, ya que requiere de mucha más fuerza por parte del masajista para poder llegar a las capas más profundas de los músculos. Probablemente de no sentir dolor, los efectos terapéuticos del masaje no serían tales.

Sin embargo, obviando la posible aparición de agujetas en la zona tratada, este masaje proporciona un gran alivio y confort, especialmente en cuello, espalda, zona lumbar, sin olvidar piernas, muslos y gemelos, ayudando a recuperar su función y movilidad normal. Es uno de los más pedidos para aliviar los dolores adquiridos especialmente por mala higiene postural del día a día, especialmente para las personas que trabajan sentadas muchos tiempo y llevan una vida sedentaria.

  • Deportivo: especialmente indicado para personas con una actividad física de alto nivel, por la posible carga muscular derivada de la misma. Aunque cualquier puede beneficiarse de él en momentos puntuales.

Consiste en una serie de maniobras que se llevan a cabo como método de preparación para los tejidos antes y/o tras la competición y el control de los mismos entre actividades deportivas. Optimiza el rendimiento muscular y encuentra y previene lesiones, porque aumenta la capacidad de trabajo del músculo.

  • Anticelulítico: la fuerza y el movimiento ejercen una presión mecánica sobre los tejidos, influyendo directamente sobre las venas y los vasos linfáticos.

Que son los más afectados cuando se encuentran comprimidos por varios nódulos celulíticos, dependiendo por supuesto del grado de celulitis que tenga la persona. Con este tratamiento mejora la eliminación de toxinas mediante el sistema venoso de retorno. Se aporta un mayor cantidad de oxigeno a las células, provocando la restitución de un tejido mucho más sano en donde los productos de desecho van a ser eliminados fácilmente y el paso de los nutrientes resultara más efectivo.

Además es importante tener en cuenta que el masaje anticelulítico favorece considerablemente a la penetración de sustancias activas, por lo que emplearlo para la aplicación de cremas y geles es muy habitual, porque ayuda a aumentar los efectos.

  • Reafirmante: consiste en aplicar pases enérgicos en zonas determinadas, como pueden ser el abdomen, los muslos, las nalgas, las caderas o los senos.

Devuelve el aspecto firme y terso a la piel y también es empleado como apoyo a otros tratamientos estéticos encaminados a reducir volumen y grasa localizada. Sin duda, está especialmente recomendado para personas que ya han reducido peso o mujeres que quieran recuperar el tono perdido en el postparto.

  • Piernas cansadas o linfático: las piernas son la parte del cuerpo que sufre mayor presión sanguínea porque está más alejada del corazón, cargan todo el peso de nuestro cuerpo, no tienen buena circulación cuando estamos sentados tantas horas y de pie va sufriendo la aparición de varices.

Se hace masaje de drenaje linfático en piernas, para descongestionar y activar la circulación linfática, ayudando a eliminar los residuos estancados, evitando la instalación de celulitis. Muchas veces se finaliza el masaje aplicando vendajes que calman la pesadez e inflamación. Es ideal para personas que sufren mala circulación o retención de líquidos, derivada del consumo de algunos medicamentos concretos o aquellas que deben permanecer tumbadas o sentadas todo el día. Favorece el funcionamiento del sistema linfático, crucial a su vez para el del sistema inmunitario.

  • Podal: la reflexología podal se basa en el principio de que todos los órganos de nuestro cuerpo están representados en algún punto del pie.

Se ejerce aplicando presiones fuertes sobre los puntos de los pies que se corresponden con la parte del cuerpo a tratar. Resulta ideal para personas que padecen de jaquecas, migrañas, alteraciones en el sistema linfático, digestivo… Es un tratamiento que requiere bastantes sesiones al principio y que no puede ser dejado de golpe. Para notar sus efectos se necesita continuidad.

  • Cráneo-facial neurosedante: Si hay un masaje que favorezca la relajación profunda del sistema nervioso, es este.

El terapeuta debe realizar suaves tracciones, estiramientos y presiones de manera lenta con manipulaciones no dolorosas y a un ritmo constante, en puntos específicos del cuero cabelludo, frente, zona occipital y cuello. Se emplea para proporcionar alivio de dolores y síntomas de alto nivel de estrés, aportando una profunda sensación de calma y tranquilidad, porque va liberando las zonas bloqueadas. Es muy beneficioso que mientras se realiza, la persona trate de respirar profundamente.

  • Cañas de bambú: forma parte de las terapias alternativas.

Las cañas de bambú que se aplican son de diferentes diámetros y longitudes, pensando en la anatomía del paciente. Gracias al estímulo generado por la fricción, percusión y centro-presión de las cañas de bambú, desencadenan acciones neuronales, circulatorias, nerviosas, musculares, celulares, energéticas y emocionales. Combate cansancio y agotamiento, proporcionando un efecto sedante al actuar sobre las terminaciones nerviosas.

  • Piedras calientes: esta técnica surgió hace siglos en la cultura japonesa, donde ya utilizaban piedras calientes para aliviar dolencias.

Se emplean una serie de piedras planas y perfectamente pulidas, previamente calentadas a una temperatura de 45 a 50ºC, que luego son aplicadas en determinados puntos del cuerpo, (hombros, rodillas, pies, cuello, nuca, etc), masajeando después con ellas. El calor que desprenden lentamente por las piedras contribuye a relajar los músculos, combate el dolor, incrementa la circulación sanguínea y el metabolismo celular en las zonas tratadas, relaja y ayuda a recuperar el sueño, además de revitalizar, iluminar y oxigenar la piel. A su vez las piedras frías originan vasoconstricción, liberación de histamina y sustancias que actúan en procesos inflamatorios agudos.

  • Hawaiano: es una técnica de masaje más desconocida, pero altamente relajante. 

También se conoce como Lomi-Lomi, que significa “frotar, amasar, masajear”. Las maniobras se sincronizan con la melodía de la música, estimulando así la energía vital a través de movimientos progresivos, alternar tanto los fuertes con los suaves. Además, los hawaianos indican que, imitando los movimientos de las olas es posible tener equilibrio y armonía en el organismo.

  • Con pindas medicinales: El masaje con pindas procede de la medicina Ayurvédica, la antigua medicina hindú.

Las pindas son pequeñas bolsas de tela de tejido natural (normalmente algodón o lino) rellenas de diferentes elementos, (arroz, hierbas aromáticas, plantas medicinales y aceites esenciales). Del contenido de la pinda dependerá que los beneficios sean unos u otros. Estos elementos se calientan al vapor y, luego, se introducen en la bolsita, que se utiliza como herramienta para realizar el masaje, efectuando presiones en diferentes lugares. Hidrata y desintoxica la piel, relajando profundamente el organismo, mejorando el estrés, el insomnio y los problemas reumáticos y aportando todos los beneficios de la aromaterapia.

Ahora que ya hemos visto los diferentes masajes, sus técnicas y beneficios resultará más sencillo elegir el que más puede ayudarnos en función de las necesidades o dolencias que cada persona quiera tratar.